miércoles, 10 de agosto de 2011

Al pan, pan y al vino, vino. Por: Fernando Álvarez



A las cosas por su nombre.-

Al pan, pan y al vino, vino. Este refrán nos dice que hay que mencionar a las cosas por su nombre correcto.

Actualmente, las cosas que oímos en los medios de comunicación nos han acostumbrado a referirnos a las cosas que conocíamos con un nombre, de diferente manera a la que estábamos acostumbrados.

Por ejemplo: antes nos castigaban cuando hacíamos alguna travesura, ahora se aplican correctivos.

Antes íbamos a la discoteca, ahora los chavos van al antro.

Antes, había pasos a desnivel, ahora se llaman deprimidos.

Antes teníamos abuelitos, ahora son adultos en plenitud.

Antes había prostitutas, ahora son sexo-servidoras.  

Antes la policía hacía razias, ahora son operativos.

Como dice Eduardo Galeano en su libro “Patas  arriba”:

Porque en este mundo patas arriba, también las palabras han cambiado su significado.


Porque las palabras deben ser… políticamente correctas

El capitalismo luce el nombre artístico de…

 … economía de mercado.

El imperialismo se llama ahora…

 … globalización.

Las víctimas del imperialismo se llaman…

 … países en vías de desarrollo.

El oportunismo se llama…

 … pragmatismo.

La traición se llama…

… realismo.

Los pobres se llaman…

personas de escasos recursos.

La expulsión de los niños pobres del sistema educativo se conoce bajo el nombre de…

… deserción escolar.

El derecho del patrón a despedir al empleado sin indemnización ni explicación se llama…

… flexibilización del mercado laboral.

El lenguaje oficial reconoce los derechos de las mujeres entre…

… los derechos de las minorías…

… como si la mitad masculina de la humanidad fuera…

 … la mayoría.

En lugar de dictadura militar, se dice…

… proceso.

Las torturas se llaman…

… apremios ilegales

O también…

 … presiones físicas y psicológicas.

El saqueo de los fondos públicos por los políticos corruptos responde al nombre de…

… enriquecimiento ilícito.

Los muertos en batalla son…

… bajas militares.

Y los civiles asesinados en la guerra se llaman…

 … daños colaterales.




BIBLIOGRAFÍA 

Eduardo Galeano, Patas Arriba, Catálogos, Buenos Aires, 1998. 

1 comentario:

Francisco Javier García dijo...

Muy cierto, pero solo es una parte, pues no solo debemos llamar a las cosas por su nombre, también construir las frases de manera correcta: “mi asunto es muy importante”, en vez de “mi asunto es bien importante”. Ya en una ocasión escuché un programa donde el tema se enfocaba sobre los bienes materiales y los espirituales, y una de las partes enfatizó que “el amor es un bien bien importante”(????)