martes, 12 de marzo de 2013

SEDIA STERCORARIA. LA SILLA DE LOS TESTÍCULOS



SEDIA STERCORARIA 
LA SILLA DE LOS TESTÍCULOS



Una silla especial para los papas de Roma. 
Una silla con un agujero al centro que todavía puede verse en los museos del Vaticano


La “sedia stercoraria”. 
Sedia stercoraria. ¿Para qué se utilizaba esta misteriosa silla? 
¡Habemus papam!
Según numerosos escritos, la “sedia stercoraria” se utilizaba después del cónclave, una vez elegido el nuevo Papa...
... y su función era determinar la masculinidad del flamante pontífice.
¡Testiculos habet!
Un diácono introducía la mano derecha bajo la silla donde se hallaba sentado el papa y palpaba los genitales pontificios. 
¡Habet duos et bene pendentes!
¡Tiene dos y cuelgan bien!
¡Deo gratias!
Si todo estaba en su sitio, si quedaba comprobada su masculinidad, el Sumo Pontífice recibía la bendición de los cardenales y comenzaba la liturgia de coronación.



¿De dónde nace este extraño ritual? 

A mediados del siglo nueve, una mujer de origen inglés y de nombre Juana Anglicus, se hizo famosa en Roma por sus conocimientos médicos. 
Como los estudios estaban reservados a los varones, Juana se cortó el pelo, se vistió como hombre y se hizo llamar... 
Juan Anglicus
El médico “Juan”, conocedor de todas las hierbas, se hizo muy querido en la ciudad de Roma. Hasta el papa León IV lo mandó a llamar para curar su mal de gota.
Se convirtió en secretario particular del papa.
De secretario pasó a cardenal. 
Y cuando León IV murió, Juana, la que se hacía llamar Juan, fue elegida Papa por votación unánime. 
 ¡Habemus papam!


No era papa, sino papisa. La papisa Juana. 
Dicen que fue el mejor papa que se recuerda en Roma. Que se preocupó por los pobres.
Que estableció un sistema eficaz de salud en toda la ciudad. 
Que abrió escuelas para las mujeres. 
También dicen que la identidad sexual de la papisa fue descubierta en una procesión por las calles de Roma. 
Juana estaba embarazada, le llegaron los dolores, cayó al suelo y ahí murió, delante de la multitud, por las complicaciones del parto. 
Sobre la papisa Juana no existe documentación porque todos los papeles de sus años de Pontificado fueron quemados.
La papisa fue borrada de la historia oficial en el Vaticano. Nunca existió. 
Pero, por si acaso, para que nunca vuelva a existir... 
... se inventó la “sedia stercoraria”,
... la silla de los testículos. 
¡Habet duos et bene pendentes!
¡Deo gratias!
Dicen que el papa Adriano VI eliminó esta costumbre en el siglo XVI. 
Otros dicen que todo es mentira, que nunca le palparon los genitales a ningún papa. 
Dicen que dicen... 
Pero lo cierto es que, como ya nadie se sienta en dicha silla, tal vez pueda repetirse la historia de Juana.
Tal vez una mujer se cuele entre los cardenales...
... y por un maravilloso error, aparezca una papisa en vez de un papa. 
Una papisa que cambie el rumbo monárquico y machista del Vaticano. 



Radialistas, Apasionadas y apasionados
BIBLIOGRAFÍA 
Recomendamos la película “La Pontífice” del director alemán Sönke Wortmann (2009). Y el libro en el que se basa “La Papisa”, de la historiadora Donna W.Cross
El ritual del Sanctus Sanctorum y la importancia de los genitales 











 

miércoles, 6 de marzo de 2013

LA RENUNCIA DE BENEDICTO XVI Y EL PAPADO

 


LA RENUNCIA DE BENEDICTO XVI 

EL PAPADO



JOSÉ AROCENA, jarocena@ucu.edu.uy
URUGUAY.

ECLESALIA, 26/02/13.- La renuncia de Benedicto XVI fue sin duda un hecho importante. No parece sin embargo que lo más destacable de este suceso sea la danza de nombres con que la prensa se ha entretenido durante los días siguientes al anuncio. Un artículo de José María Castillo publicado en su blog “Teología sin censuras” el pasado 12 de febrero lleva por título “El problema no es el Papa… el problema es el papado”. De alguna manera, lo que José María Castillo quiere destacar es que si bien el nombre del futuro Papa puede tener importancia, lo que la Iglesia debe examinar es ese conjunto de tradiciones y formalismos que hacen del Papa una figura extraña y lejana del hombre y la mujer contemporáneos. Su carácter de obispo de Roma “primus inter pares” (el primero entre iguales) queda desfigurado tras esa imagen de “sumo pontífice” a lo que se agrega ese apelativo de “santo padre”. Dice Castillo: “Lo mejor de esta renuncia, a mi entender, es que nos desvela -quita el velo- a una mal entendida tradición en la Iglesia, centrada en costumbres y atavismos formales que han llegado a tener una importancia absolutamente desproporcionada e incluso contraria al espíritu y a las prácticas auspiciadas por el Maestro”.

En estas pocas palabras, se expresa con acierto lo que el papado es actualmente, señalando incluso que ese conjunto de “tradiciones” son contrarias al espíritu y a las prácticas que caracterizaron la vida de Jesús y que los evangelios nos han trasmitido.

Entiendo por ese conjunto de costumbres y atavismos formales, tanto lo relacionado al boato del Vaticano completamente fuera de época, como a las formas de administrar la Iglesia marcadas por un férreo centralismo basado en una interpretación al menos abusiva, de la pretendida infalibilidad papal.

El centralismo romano no resiste hoy al cambio de época. Como dijo el Cardenal Martini pocos días antes de morir: la Iglesia está al menos dos siglos atrasada. No puede relacionarse con el mundo una Iglesia que se está encerrando en sí misma, que está repitiendo fórmulas y proponiendo prácticas que poco tienen que ver con el gigantesco cambio de época al que estamos asistiendo.

Las voces de la Iglesia en los distintos continentes temen expresarse ante los desbordes autoritarios del centralismo romano. ¡Esa es la cuestión del papado! Sin ir más lejos, el reciente Congreso de Teología llevado a cabo en la sede de la Universidad jesuita de Unisinos (Porto Alegre) que reunió a más de 700 cristianos laicos, sacerdotes, religiosos y obispos, tuvo que vencer oposiciones originadas en el Vaticano. Esa tentativa de impedir la expresión de sectores relevantes de la Iglesia latinoamericana, es una forma más del característico “disciplinamiento” que pretende la cúpula vaticana, sobre el conjunto de la Iglesia.

¿Qué esperanzas se pueden alimentar entonces ante el nuevo Cónclave? El Superior General de los jesuitas, P. Adolfo Nicolás sj, analizando el último Sínodo, señaló la ausencia de la voz del Pueblo de Dios:“La voz del Pueblo de Dios no tiene ocasión de expresarse. Es un Sínodo de Obispos y, por eso, no se cuenta con la participación activa del Laicado aun cuando un número de expertos y “observadores” (auditores) asisten como invitados… Por eso era difícil evitar el sentimiento de que se trataba de una reunión de “Hombres de Iglesia afirmando la Iglesia”, lo cual es ciertamente bueno pero no precisamente lo que necesitamos cuando estamos a la búsqueda de una Nueva Evangelización. Podemos caer en el peligro de buscar “más de lo mismo” (Servicio digital de información SJ, vol. XVI, nº17, 29 de octubre de 2012).

Sin duda, este es uno de los puntos principales para que una renovación de la Iglesia haga posible su acercamiento a un mundo en profunda transformación. Cuando en la sociedad contemporánea se afirma el valor de la diversidad, el centralismo romano pretende una comunidad cristiana uniforme, confundiendo así unidad con uniformidad. Es cierto que a ratos se disfraza de pluralismo étnico porque existen comunidades en distintos continentes y distintas culturas. Pero curiosamente la pretensión es reducir toda esa diversidad a las categorías culturales que expresan los ritos y los dogmas, es decir a la cultura occidental celosamente mantenida hasta el extremo en los palacios vaticanos.

Si se quiere un ejemplo, basta con recordar lo que se hizo con la comunidad cristiana de San Miguel de Sucumbios en Ecuador. Un largo proceso de construcción de comunidad pretendió ser eliminado mediante el envío de un Instituto tradicionalista, vertical y cuasi militar como los Heraldos del Evangelio. Esta decisión es fruto de una gran ineptitud para entender la diversidad o peor aún, la consecuencia de una manera equivocada de concebir la unidad. La comunidad demostró su madurez organizando una resistencia pacífica y finalmente ese Instituto debió retirarse de esos territorios. Se trata de un excelente ejemplo del fracaso de la uniformidad impuesta por el centralismo romano. Si por alguna razón se quiso corregir alguna orientación existente en la comunidad, el instrumento elegido no fue el diálogo entre hermanos, sino la imposición autoritaria.

El papado deberá dejar de ser algo muy parecido a una monarquía, cuya cabeza es electa por un grupo de “príncipes”. Es inaceptable que la Iglesia esté gobernada por una suerte de rey sostenido por eso que se llama “príncipes de la Iglesia”, es decir por los cardenales. La Iglesia no debe tener un jefe, mucho menos un rey. El único referente de los cristianos es Jesús, que no pretendió ejercer ninguna magistratura en este mundo.

Alguien dirá que se necesita alguna forma de organización para poder convivir. Es cierto, pero a la luz del Evangelio parece muy claro que esa forma de convivencia no es la actual. Si el papado toma la iniciativa de revisar las estructuras caducas de la Iglesia, sin duda habrá miles de personas, miles de comunidades que apoyarán la iniciativa y que de una u otra forma, colaborarán en la búsqueda de una organización más acorde con nuestro tiempo. Se necesitaría una organización mucho más representativa de la totalidad de las iglesias esparcidas por el planeta. Si las autoridades centrales de la Iglesia no se abren a un debate de esta naturaleza, de todas maneras, las iglesias particulares en todo el mundo están ya en camino de llevar adelante una profunda reflexión sobre estos temas.

No hay que dudar de la fidelidad al Evangelio de miles y millones de cristianos dispuestos a abrir las ventanas y dejar que entre el aire fresco. Una gran apertura al Pueblo de Dios es lo que se necesita para salir de la esclerosis e interpretar los signos de los tiempos. A veces se han mencionado los miedos a un tipo de funcionamiento más democrático, imaginando que se crearían organizaciones parecidas a los partidos políticos. Estos temores reflejan una mentalidad que se guía solamente por el acceso al poder. Cuando hablamos de nuevas formas de convivencia, no estamos refiriéndonos a disputas políticas por el poder, sino a ser capaces de escucharnos unos a otros y de resolver los problemas aplicando la inagotable sabiduría de la palabra de Jesús expresada en los Evangelios. Como en toda organización humana habrá mecanismos de poder, pero sería deseable que fueran bastante más positivos y más representativos, que las sórdidas intrigas palaciegas que hoy recorren el Vaticano y que terminan por influir decisivamente en la elección del Papa.

Nos preguntamos si hay que esperar algo del futuro Cónclave. Si algo puede fundamentar nuestra esperanza, será que esta señal que fue la renuncia de Benedicto XVI, sirva para abrir los ojos y los oídos de quienes se encargan hoy del gobierno de la Iglesia. Más allá de muchas de las orientaciones temerosas y conservadoras impartidas por el Papa renunciante, es necesario reconocer que este acto de dimisión tiene el valor de destapar las lógicas debilidades humanas de cualquier gobernante o de cualquier sistema humano de gobierno. Dejemos de hablar de una especie de magia del Espíritu Santo que sirve para cubrir ambiciones y negociaciones muy humanas. Las formas humanas son siempre defectuosas, lo único que podemos hacer es intentar mejorarlas y hacerlas más adecuadas a la misión para la que fueron concebidas.

Es en este sentido que el Pueblo de Dios debe tener una palabra en cada uno de los rincones de la Tierra. Confiar en la presencia del Espíritu significa entre otras cosas, no tener miedo a las múltiples formas de expresión del pueblo cristiano. No es posible encerrar el Espíritu entre las paredes de la Capilla Sixtina. Es exactamente al revés: “donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mt. 18, 20). Esos dos o tres se reúnen en nombre de Jesús en las grandes ciudades, en los campos, en los desiertos, en las montañas o junto al mar. No hay paredes que guarden extraños secretos y opacas decisiones, que protejan maniobras o que permitan creerse dueños de las conciencias.

Es cierto que está muy trabada la posibilidad de un cambio en la Iglesia. Es cierto que hay muchos intereses que tratarán de impedir que las transformaciones se produzcan. Las estructuras burocráticas como las de la Iglesia tienden a protegerse contra toda amenaza que ponga en peligro los mecanismos de poder establecidos o que cuestione la legitimidad de los cargos. Si en el nuevo Papa hubiera una voluntad auténtica de cambiar, tendrá que proceder generando nuevos apoyos que no podrán ser los de la Curia Romana. Será seguramente en la pluralidad de las iglesias particulares donde encontrará muchos grupos de cristianos dispuestos a contribuir con una tarea que es sin duda de enormes dimensiones. Ojalá sea posible comenzar a transitar por ese camino. 

miércoles, 27 de febrero de 2013

UN RAYO CAE EN EL VATICANO

UN RAYO CAE EN EL VATICANO.




                            




No es febrero un mes propicio para las tormentas. Pero la imagen de un rayo impactando en Roma sobre la cúpula del Vaticano, horas después de anunciar el Papa Benedicto, en latín, (una lengua muerta) su sorprendente renuncia, es una imagen que quedará para la historia. Casi todos los medios lo recogieron. 

Antes de producirse el fenómeno atmosférico, el decano del colegio cardenalicio había leído delante del Papa un texto en el que le decía que el anuncio de su renuncia, tan sorpresiva, “había resonado en el aula como un trueno en un cielo sereno”. El purpurado daba a entender que en el Vaticano no había tormentas (intrigas palaciegas, luchas por el poder).
El Papa Benedicto alega ‘motivos de salud’ para justificar su renuncia. Sin embargo, matiza el cura Jesús López Sáez, en su interesante escrito, “Sorpresa papal”: “ya hubiera querido su antecesor, Juan Pablo II, tener su estado de salud”... Por los interrogantes que plantea dicha renuncia, me trae a la memoria la figura de Juan Pablo I, que duró 33 días (los ‘años’ de Cristo), y de quien se lanzó el bulo de que era un papa enfermo, indeciso, incapaz… (“Juan Pablo I: Un caso abierto”, Jesús L. S., Editorial Sepha ). Si a la renuncia de Benedicto XVI sumamos las destituciones de los últimos directores del IOR (banco vaticano) las dudas se acrecientan. Llama la atención que su última gran decisión, tras anunciar su renuncia, ha sido nombrar a un nuevo presidente del IOR.
El 1 de julio de 2012, el cura Jesús publicó en la página web de la Comunidad de Ayala un intenso escrito, “Mal Estado Vaticano”, donde se ponía en evidencia, entre otros, los últimos escándalos financieros en el IOR salidos a la luz. En 2009, el periodista Gianluigi Nuzzi publicó su libro “Vaticano S.p.A” (Editorial Chiarelettere), escrito a partir del archivo de monseñor Renato Dardozzi, testigo privilegiado entre los años setenta y noventa de los problemas del IOR. Salían a la luz los mismos escándalos que Juan Pablo I quería cortar. Escribe el periodista Pedro Ordaz que “debajo de su piadoso nombre, Instituto para las Obras de Religión (IOR), el banco del Vaticano esconde un tormentoso pasado de crímenes y conexiones con la Mafia y un presente no mucho más limpio de blanqueo de capitales”, (“La última batalla de Benedicto XVI”, El País, 16 de febrero 2013). Un botón de muestra es que el Vaticano llegó a aceptar sobornos para enterrar al conocido capo mafioso y criminal Enrico de Pedís en una cripta de una Basílica, ‘como gran benefactor de los pobres’, como si fuera un santo. (El País, 6/5/2012).
Una de las primeras decisiones de calado que pensaba tomar Juan Pablo I era poner transparencia en las finanzas vaticanas para dar a la Iglesia un rostro más evangélico y creíble: “La Iglesia no debe tener poder ni poseer riquezas”. Empezando por la destitución del entonces responsable del IOR (el obispo P.C. Marzincus). Desde Pablo VI hasta nuestros días el Vaticano ha estado envuelto en continuos rosarios de escándalos, especialmente por el tema de los negocios vaticanos: blanqueo de dinero, evasión de divisas, opacidad... (casos de R. Calvi, L. Gelli, M. Sindona, U. Ortolani, desaparición de Emanuela Orlandi... ("El día de la cuenta", de Jesús López Sáez, Meral Ediciones). Hace un año, el que fuera secretario general de la Gobernación del Vaticano, monseñor Viganò (nombrado en 2009 y destituido en 2011 por su superior) denunció -en sendas cartas (filtradas a la prensa) dirigidas al secretario de Estado del Vaticano, T. Bertone; y a Benedicto XVI- corrupciones, facturas falsas, en las finanzas vaticanas. Viganò fue sustituido y enviado (‘exiliado’) como nuncio a EE. UU. En una palabra: “¿Dónde ha habido más negocios? ¿En el Estado Vaticano o en el viejo templo denunciado por Jesús?...”, denuncia el cura Jesús.
A Benedicto XVI -un papa ‘conservador’, que suele sorprendernos con escritos interesantes aunque luego no lo lleva a la práctica como Papa- se le reconoce el mérito de haber intentado (‘hasta donde ha podido’) ‘lavar los trapos sucios de la casa’: quitar el tapón de los escándalos de la pederastia en el seno de la Iglesia y poner orden en las oscuras finanzas vaticanas. Todo lo contrario que su antecesor, Juan Pablo II (beatificado de forma exprés), que mantuvo a Marzincus en su puesto al frente del IOR y lo protegió a cal y canto (el obispo Marzincus, fue reclamado por la justicia italiana e internacional). Además, Juan Pablo II no tuvo reparos en proponer como “modelo y guía de la juventud” al sacerdote pederasta Marcial Maciel, a quien el Papa Benedicto XVI apartó de la vida pública. No es descabellado afirmar que si M. Maciel hubiera fallecido unos años antes que Juan Pablo II, éste lo habría elevado a lo más alto de los altares…
Si el día 11 de febrero, día de la gran renuncia, cayó un rayo sobre la cúpula de San Pedro, el próximo día 28 -día en que Benedicto XVI dejará de ser Papa- el salmo propio del día es el Salmo 1: “los dos caminos”. Un salmo, escribe el cura Jesús, que recoge “la encrucijada en la que se ve envuelto Benedicto XVI”. Algo parecido sucedió el domingo 27 de mayo de 2012, Pentecostés, (lo recogió el cura Jesús en el ya citado, "Mal Estado Vaticano") cuando Benedicto XVI sacó el tema ignaciano de las dos banderas: “Debemos elegir si permanecer bajo la bandera del diablo o bajo la de Jesús. Bajo la primera bandera nos unimos en busca de riqueza, el vano honor, el orgullo y, por lo tanto, todos los vicios. Bajo la de Jesús, amando la pobreza -espiritual y material-, la humillación, la humildad y todo lo que se llama virtud”. Aunque Benedicto XVI apuntaba para adentro, culpaba a algunos medios de dar una imagen falsa de lo que ocurría en el Vaticano. “Deseo renovar mi confianza y mi aliento a mis más estrechos colaboradores y a todos aquellos que diariamente con fidelidad, espíritu de sacrificio y en silencio me ayudan en mi ministerio”.
Hay que retrotraerse más de setecientos años (hasta el año 1294), para ver en la historia de la iglesia un caso de renuncia papal. Fue con Celestino V (Pietro del Murrone), monje benedictino y eremita. Celestino V renunció a los cinco meses de su elección: según unos historiadores, ‘reconociendo su incapacidad’; según otros, ‘bajo presión del consistorio cardenalicio’. Su sucesor, Bonifacio VIII, lo encerró en una fortaleza el resto de sus días (para evitar un posible cisma), muriendo dos años después (19/05/1296). Clemente V lo elevó a los altares en 1313. El cura Jesús, que encuentra un cierto paralelismo entre Celestino V y Juan Pablo I, recoge este dato: en 1998 el Vaticano analizó con escáner el cadáver del Papa Celestino V. En el cráneo se detectó un clavo, lo que levantó la sospecha de que el Papa, partidario de que la Santa Sede adoptara un estilo de vida pobre, pudiera haber sido asesinado. Llama la atención que se hiciera el escáner al cadáver de Celestino V y no se hiciera algo semejante con Juan Pablo I”.

UN RAYO SOBRE EL VATICANO EN LA ENCRUCIJADA DE UN PAPA
BRAULIO HERNÁNDEZ MARTÍNEZ, brauhm@gmail.com
TRES CANTOS (MADRID)
ECLESALIA, 19/02/13.- 

miércoles, 12 de diciembre de 2012

El Papa en Twitter, El Papa se adelanta a su tiempo,

  
EL PAPÁ SE ADELANTA A SU TIEMPO









El Papá Benedicto XVI es, desde este 12 de diciembre, miembro de la comunidad virtual de Twitter,  al poner su primer mensaje a las once y media de la mañana, media hora antes de lo anunciado. De esta forma, el Papá se adelanta a su tiempo  en que mucha gente esperaba su primer twitt. Es en el tiempo natural en el que el Papá se adelanta, porque en el Vaticano el tiempo parece no sólo haberse detenido, en su tiempo parece retroceder y no ir en sincronía con el tiempo que vivimos en todo el mundo. La cabeza de la iglesia parece ver hacia atrás cuando el cuerpo corre hacia adelante. 

Va a ser muy interesante ver los mensajes del Papa en la red social y las respuestas que con toda libertad se expresen, especialmente acerca de los temas en los que la Iglesia tendrá una mayoritaria oposición. 

¿Qué dirá acerca de la homosexualidad, de las relaciones sexuales fuera del matrimonio, de la libertad de la mujer a elegir sobre su cuerpo, del matrimonio y su finalidad única de procreación, de la anticoncepción, del celibato, del papel de la mujer en la Iglesia? Y muchos temas más. 

Más interesante aún, porque su postura ante estos temas ya la sabemos, será ver las opiniones que generen sus mensajes y si hay respuesta o no. Porque no se nos olvide que las redes sociales se han convertido en un poderoso medio de comunicación que mueve multitudes porque es de dos vías, de ida y vuelta, y será un gran avance si la Iglesia se abre a la opinión pública y acepta sus errores. Comenzando por la infalibilidad del Papa. 

Twitter puede ser el medio que permita al Papa construir un fuerte liderazgo y autoridad moral tan venida a menos, o puede ser el medio que lo exponga en su visión retrógrada de un mundo irreal ante un mundo real mucho más humano. 

Ya lo sabremos. 




http://m.youtube.com/watch?v=Y72qk25bXwg



¿QUÉ PODEMOS HACER?

  
  

¿QUÉ PODEMOS HACER?


En esta época de adviento, preparándonos para recibir a Jesūs, en nuestra situación, comenzando un nuevo sexenio con reformas a la ley del trabajo, que favorece más al patrón que al trabajador, con violencia para reprimir las protestas sociales, con un consumismo desaforado sin conciencia de nuestro futuro próximo, qué podemos hacer? El siguiente artículo nos habla de la forma directa con que Juan, el Bautista nos dice cómo  podemos acoger a Jesús.

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

 3 Adviento (C) Lucas 3, 10-18

ECLESALIA12/12/12.- La predicación del Bautista sacudió la conciencia de muchos. Aquel profeta del desierto les estaba diciendo en voz alta lo que ellos sentían en su corazón: era necesario cambiar, volver a Dios, prepararse para acoger al Mesías. Algunos se acercaron a él con esta pregunta: ¿Qué podemos hacer?

El Bautista tiene las ideas muy claras. No les propone añadir a su vida nuevas prácticas religiosas. No les pide que se queden en el desierto haciendo penitencia. No les habla de nuevos preceptos. Al Mesías hay que acogerlo mirando atentamente a los necesitados.

No se pierde en teorías sublimes ni en motivaciones profundas. De manera directa, en el más puro estilo profético, lo resume todo en una fórmula genial: "El que tenga dos túnicas, que las reparta con el que no tiene; y el que tenga comida, que haga lo mismo". Y nosotros, ¿qué podemos hacer para acoger a Cristo en medio de esta sociedad en crisis?

Antes que nada, esforzarnos mucho más en conocer lo que está pasando: la falta de información es la primera causa de nuestra pasividad. Por otra parte, no tolerar la mentira o el encubrimiento de la verdad. Tenemos que conocer, en toda su crudeza, el sufrimiento que se está generando de manera injusta entre nosotros.

No basta vivir a golpes de generosidad. Podemos dar pasos hacia una vida más sobria. Atrevernos a hacer la experiencia de "empobrecernos" poco a poco, recortando nuestro actual nivel de bienestar, para compartir con los más necesitados tantas cosas que tenemos y no necesitamos para vivir.

Podemos estar especialmente atentos a quienes han caído en situaciones graves de exclusión social: desahuciados, privados de la debida atención sanitaria, sin ingresos ni recurso social alguno... Hemos de salir instintivamente en defensa de los que se están hundiendo en la impotencia y la falta de motivación para enfrentarse a su futuro.

Desde las comunidades cristianas podemos desarrollar iniciativas diversas para estar cerca de los casos más sangrantes de desamparo social: conocimiento concreto de situaciones, movilización de personas para no dejar solo a nadie, aportación de recursos materiales, gestión de posibles ayudas...

La crisis va a ser larga. En los próximos años se nos va a ofrecer la oportunidad de humanizar nuestro consumismo alocado, hacernos más sensibles al sufrimiento de las víctimas, crecer en solidaridad práctica, contribuir a denunciar la falta de compasión en la gestión de la crisis... Será nuestra manera de acoger con más verdad a Cristo en nuestras vidas. 

domingo, 2 de diciembre de 2012

La Compañia Unión de Voluntades



 

     La Compañía
Unión de Voluntades
Por  Luis D´San Miguel R
15/11/2012
La Compañía

Siempre pienso en tu compañía especial Amigo, pues eres capaz de sobrepasar la barrera del tiempo; juntos  vemos pasar las estaciones incontables de la vida; sabes, siempre que necesitaba tanto el sonido de tu voz o tu compañía...aparecías siempre para mí.
Supe que ambos teníamos cosas que enseñarnos, que la vida nunca se equivoca, que nos tenía sorpresas preparadas y sin duda no creo haberme equivocado...
Sí, cosas buenas y malas; la mayoría de las veces las cosas suelen ser así de ambivalentes...
Aún mi lógica no lo entiende, pero mi corazón sana, con tus palabras o tu silencio la herida sigue ahí pero duele menos al sentir tus frases en mi corazón.
¿En cuántos momentos de mi existir me incitaste a que abriera los ojos y apreciara el gran regalo que Dios me hacía, siempre "tu compañía"; alentándome a que me atreviera a vivir y dar lo mejor.
Y así fue, solo tengo algo que decirte hoy: compartamos esta compañía que es una unión de  voluntades,  estamos en el día a día fortaleciendo más nuestro espíritu.
Solo quiero que sepas amigo que aquel día en que el destino nos sincronizo en el tiempo  y que nos dio la oportunidad de unirnos en solo una fuerza, mil veces imposible de vencer... hoy florece y está lleno de frutos maduros.
Pero sabes, finalmente siempre podemos contar tú conmigo y yo contigo, esto hace que el tiempo y espacio sea ínfimo a pesar de cualquier vicisitud.

Seguimos siendo la misma Compañía que se mantiene lista..

Para cuando tú o yo la necesitemos, Amigo.


Compañía eres una puerta que se abre,

una mano que me sostiene,

una voluntad que alienta,

lloras junto a mi y me comprendes,

ríes con lágrimas que nos une al dolor,

siempre tienes una palabra que anima,

y una crítica que me mejora.

Tienes un abrazo dispuesto al perdón,

y una palmada que estimula a luchar,

una compañía que recompensa,

con solo existir.

 
La Compañía


Unión de Voluntades



jueves, 5 de julio de 2012

DOS MANERAS DE MIRAR A JESÚS:.- Por: Martín Valmaseda


No tenemos ningua fotografía de Jesús. Ni siquiera retratos por algún pintor de su época. No estaba Jesús para muchas pinturas. 
 
Hay algunas leyendas como la del “mandilyon”  que cuenta cómo un día, al secarse  Jesús la  cara,  quedó su  imagen impresa . Lo mismo que el velo de la Verónica  cuando le secó la sangre, camino de la cruz…
Leyendas.
También  se  guarda en Turín la “sábana santa”  que algunos defienden  con argumentos científicos, como  auténtica impresión  del cuerpo de Jesús … mientras otros la rechazan también  con análisis científicos.


En los primeros tiempos  de la Iglesia también se le representaba como buen pastor con la oveja  sobre los hombros.
No quiero hacer una historia de las imágenes de Jesús en la pintura y la escultura durante  estos veinte siglos.
Tampoco quiero presentar las imágenes que  se han multiplicado  desde que existen la imprenta, la fotografía, el cine  o las imágenes digitales ,  con máyor  o menor  acierto.
Generalmente, por la influencia de los  pintores  europeos  y las películas   “made in  USA”, junto con un  velado racismo, se ha presentado un Jesús “canche”, rubio,  con ojos azules como nacido en  Alemania o  Massachusetts.
Hoy se  presentan muchas imágenes artificiales de Jesús. Se le han añadido aureolas, mantos, coronas, luces como fuegos artificiales,  que lo han deshumanizado. Se le ha desencarnado, como si no fuera realmente hombre.
Pero también  -al revés -  algunos han  insistido en  imágenes  sangrientas de la pasión,  escenas truculentas  como  si solo fuera un cuerpo de condenado.
También a veces se  presenta en templos  o centros religiosos  un primer plano  de una película con el rostro de…. “Ese no es Jesús dicen los que   han visto al actor en otras películas. Es Robert Powell”.
Pero en la mayoria de las imágenes se le ha separado de  algo muy importante para los creyentes: Un Jesús para y con la comunidad  humana. Jesús con la gente.
Entre  tantas imágenes me propongo seleccionar  solamente dos,   resumiendo lo que  pensamos de Jesús  quienes  creemos en  Él: hijo del Padre celestial e hijo del hombre  (como  a Él  mismo le gustaba llamarse, según  se lee  en el vangelio )
Pues  para ello  les presento primero esta imagen:
                                         Jesús en la cola de los  hambrientos.

Está dibujada   por   Fritz  Eichenberg  .  Nacido en Alemania ,  de familia judía, huyó de  la furia racista de Hitler .  Vivió y murió en Estados Unidos (1901-1990).   Allí  colaboró con Dorothy Day, una santa mujer entregada al servicio del pueblo, de los más pobres. Dorothy , entre sus muchas acciones  solidarias,  abrió casas de acogida en  Nueva York.  Esta colaboración le inspiró a Eichenberg dibujos como éste que publicó en “the catholic worker” (el trabajador católico). El periódico  estaba  publicado por  Dorothy y  Peter Maurin, otro profeta al servicio de los pobres
El dibujo  es  reflejo de la pobreza  en un país aparentemente muy rico. En los barrancos  de su historia caen demasiados marginados  que no aparecen en la prensa.
  “Jesús  en la cola de los hambrientos”  es  el retrato moderno  de este “hijo del hombre”. El  Jesús humano  que, resucitado, está hoy presente en las víctimas de la injusticia. El podría cantarnos  la estrofa del cubano Martí:
“Con los pobres de la tierra   +  Quiero yo mi suerte echar  +  El arroyo de la sierra  + me complace más que el mar”
Pero  pasemos a otro  “retrato” de Jesús que  simboliza su  unión      con El  Padre celestial:
 
Supongo que se sorprenderán. Puede que pregunten: según tú, ¿cuál de estos tres personajes  representa a Jesús?.
Y les contestará  el autor  de la pintura, Andréi Rubliov ( o Rublev)   artista  ruso  que murió hacia  1430.  Se le considera uno de los más grandes pintores de iconos (las pinturas religiosas del arte bizantino, en la iglesia griega y rusa). Este  cuadro lo pintó  para la iglesia de la Trinidad. Hoy está, como muchos cuadros religiosos,  en un museo.
Igual que  comentamos sobre el dibujo de Eichenberg, esta pintura es una representación simbólica.  A primera vista no  refleja  la unión de Jesús con “los pobres de la tierra”  sino con el Padre y el Espíritu, según  su misma  expresión: “El Padre y yo somos una misma cosa”.
No voy a explicar todo el simbolismo de este cuadro, ( pueden encontrarlo en :      http://es.wikipedia.org/wiki/Andr%C3%A9i_Rubliov ) pero sí destaco algunos aspectos importantes: 
La pintura representa a tres ángeles cuyas alas se juntan.
Rublev  quiere destacar la unidad  en la divinidad  de las tres personas y, a la vez, la  diferencia  de sus misiones.
Jesús está representado en el centro. A la izquierda, según mira el espectador,  el Padre. A la derecha el Espírito Santo. Los rostros de Jesús y el Espíritu se inclinan con reverencia ante el Padre.
Los rostros  de los tres son iguales .Todos llevan un bastón, antiguo signo de autoridad.  El color  azul de sus ropas refleja la divinidad. Pero  Jesús  además  viste una túnica roja, símbolo de la sangre que derramó.
En el centro de los tres está la copa de la eucaristía, la comunión, la unidad. 
Podemos hablar  de la unidad y la distinción de Dios, llamando a esta pintura, en vez de Trinidad:  la Santísima “comunidad”. 
Las personas,  a su imagen y semejanza  vivimos la unidad  de seres humanos y  la  diversidad  de personas. Pero  en nosotros se produce la tensión  de  los seres que se agitan entre  sus  deseos   de vivir en paz, de quererse, de ser todos uno… con las divisiones, horribles enfrentamientos y crímenes y luchas por el poder…
Pueden ustedes, teniendo presentes las dos pinturas, pasar los ojos  del Jesús profundamente hombre, humillado  y sumergido en la miseria con gran parte de la humanidad,  al  Jesús sumergido en Dios, viviendo la vida divina.
Podemos ir mirando una imagen y la otra y mientras acariciamos las dos pinturas con los ojos, como si fueran una sola imagen,  pensemos  cómo, los que nos llamamos seguidores   de   Jesús, no conseguimos  ser fieles a esta santísima comunidad.  Sentimos el ansia que late en el fondo de  nuestra pobre realidad :  querríamos llegar a  los luminosos colores de Rublev,  a esa feliz unidad  en nuestras diferencias.   
Al mismo tiempo  nos revolvemos  en las  sombras,  el blanco y negro de Eichenberg, la humanidad que  sufre toda clase de  marginaciones, miseria, aplastamiento.  Los pobres seres  encogidos en una cola por si les toca algo en el reparto.  Allí. sin que muchos se den cuenta, espera turno para el comedor de caridad  un tal Jesús de Nazaret, el que se sienta con el Padre y  el Espíritu,  en torno a la copa de  eterna comunión . El que sigue llamando  a Dios : padre, papá. Y sigue siendo el Hijo del hombre.